Cuando el frío desciende a la tierra inundando las frentes de invierno, se reflejan las almas marchitas a través de los pálidos cuerpos. Y hay un algo de pena insondable en los ojos sin lumbre del cielo; las largas miradas se pierden en la nada sin fe de los sueños.
Juan Ramón Jiménez, Las tardes de enero  (via hachedesilencio)

(Fuente: hastalaraiz)